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23 de noviembre de 2017 02:15:36 | Edición impresa | Síguenos en: rss

Un tipo llamado

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Un tipo llamado Orestes Suárez

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Orestes Suárez Foto: Adán Iglesias
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Por Julieta García Ríos


«Él es un ícono para los jóvenes, muchos lo copian y todos desean un original suyo», asegura el dibujante y realizador de audiovisuales Jorge Oliver, quien fuera testigo del nacimiento de Orestes como ilustrador,  dibujante e historietista.
Nos trasladamos entonces a los finales de la década de los setenta cuando  se incorpora al equipo de Propaganda de Pioneros junto a Ernesto Padrón, Jorge Oliver y Alexis Cánovas. Fue esa una escuela, donde incursionó en el diseño de vallas, plegables, distintivos carteles,  emplanó textos y hasta participó en la creación de la infografía de los Campamentos de Pioneros de Tarará y el Internacional de Varadero.
El padre del capitán Plin revela un dato curioso de sus inicios: «Él quería hacer dibujo humorístico y lo convencimos para que se dedicara al dibujo dramático por su extraordinaria mano».
Aceptado el consejo, la obra del artista hizo historia.
Entre los grandes historietistas cubanos como Virgilio Martínez y Roberto Alfonso cuenta también
Orestes Suárez, quien, al decir de Oliver, es «hoy por hoy el único cubano que se ha mantenido publicando en una plaza tan difícil como Italia», donde está próximo ha cumplir 20 años.
Cerca de los Estudios de Animación del ICAIC, alejado de la farándula, en un apartamento del Vedado vive Orestes. Dedicado por entero al dibujo el artista cada día calienta su prodigiosa mano. En sus bocetos abunda la figura de Máximo Gómez, José Martí y ahora ve un filme de época y toma nota del vestuario, de los automóviles, de detalles que pueden ser útiles para el siguiente  «encargo». En su cuarto estudio abundan los libros, un afiche diseñado por él para el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes (1978) decora la habitación. Y sobre la mesa de dibujo están los originales de su más reciente trabajo: Una historieta de alrededor de 250 páginas para la Editorial Sergio Bonelli de Milán, Italia.
Entinta directamente sobre el boceto a lápiz. Con plumilla trazará la línea del dibujo, a veces es en ese momento que se le ocurren cambios, y modifica. Luego con pincel dará los contrastes, el volumen.
Es este un trabajo que lleva mucho tiempo y cuidado, dice. «Antes de plasmar lo que tienes en mente tienes que haber estudiado a profundidad y alcanzar una seguridad en la investigación de los hechos».
No usa fondo, ni efectos de photoshop en sus dibujos. De esta herramienta solo se vale para guardar los trabajos que luego envía a la editorial italiana para la cual trabaja.


El niño Orestes


En una inmensa y antigua maleta  atesoraba los comics. Cargar aquello era tremendo, porque estaba repleta de dibujos que él miraba, y miraba tanto que se fijaba hasta en la narrativa, y luego copiaba. Al principio los suyos eran muñequitos muy sencillos, bolitas y rayitas, con las que contaba una historia.
Al padre le preocupaba esa fascinación del niño y por eso se lo llevaba al taller de carpintería donde trabajaba. Allí el hijo debía ayudarlo a lijar los muebles para que se fuera «espabilando».
Tardaría un tiempo en encausar su vida en las Artes Plásticas. Primero estudió electricidad en  el Instituto Tecnológico José Ramón Rodríguez. Después trabajo como electricista  en la construcción y la Industria Ligera.
 En esta etapa estudió algo a fin a con su vocación cuando en el año 1971 matriculó en la escuela  de Diseño Gráfico. Después de trabajar 10 horas iba a la escuela. «A veces me mandaban a hacer un dibujo y  no podía ni controlar el pulso, me temblaba mucho la mano, me dolía porque estaba dañada por el concreto y los alambres».
Un accidente de trabajo en el año 1976 marca un cambio en su vida. El médico le aconsejó que no debía hacer esfuerzo físico y un año más tarde para fortuna suya y de las artes plásticas cubanas comienza a trabajar como dibujante-ilustrador en el equipo de divulgación de Pioneros.
Pásalo, revista de distribución gratuita para niños y jóvenes, es su primera publicación. Todavía es recordada la tira Inés, Aldo y Beto sus primeros personajes.
«Los tres  representaban el crecimiento de la organización de Pioneros de Cuba, Beto, a los niños de hasta cuarto grado, Inés hasta el sexto y Aldo que abarcaba hasta la secundaria.
El guión era de Ernesto Padrón. Cuenta que se lo propuso en una época donde no había incursionado en la historieta.
En la revista Zunzún, de la Editora Abril, entró en el año 1983 y allí vio como trabajaban consagrados artistas gráficos como Roberto Alfonso, Luis Lorenzo Sosa y Virgilio Martínez. De ellos sacó lo que se ajustaba más a su línea de trabajo y trato de manejarlo con mayor frescura y limpieza.
Allí publicó también La Pañoleta Encantada con guión de Ernesto Padrón. Mientras con la tira humorística Blito y Pupi incursionaría como único autor.
Antes del Período Especial en Cuba, en que decide hacerse artista independiente y se inserta en Italia de manera sistemática, colabora en los años 80 y 90 con las principales revistas de la Editorial Pablo de la Torriente de la Unión de Periodistas  de Cuba. Son de esta etapa sus más conocidas historietas. Para Cómicos trabaja con Manolo Pérez como guionista en Las aventuras de Camila, En Pablo publica la serie fantástica Yakro donde son suyos el guión y la ilustración y la serie humorística de corte social Vitralitos, en coautoría con Jorge L. Guerra, entre otros.
Sus ilustraciones aparecen en los libros  Zoia y Shura y Por los caminos de la Edad de Oro, Editorial Gente Nueva, Hola, jóvenes; Canción para una sonrisa (sobre Camilo Cienfuegos) y Cuando Che era Ernestito de la Casa Editora Abril, Mayores generales del Ejercito Libertador, (Retratos) en el MINFAR, y Gregorio y el mar, Editorial Alfaguara,  España, 1997.
¿Qué hace especial la obra de Orestes Suárez? Indago.
El caricaturista Lázaro Miranda (Laz) hace énfasis en su capacidad para reflejar la psicología de los personajes.
Y Jorge Oliver habla de su técnica: «Puede que parezca naturalista o demasiado tradicional y aunque él respeta todos los cánones de la figura humana y sus composiciones no sean atrevidas su mayor virtud está en que todo lo resuelve dibujando.
«Es buenísimo usando el blanco y el negro y ahí con el uso del pincel sus imágenes pueden ser atractivas, y hasta agresivas con solo estos dos colores.
«Los cuadros de sus historietas son fotografías que se mueven».

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