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23 de noviembre de 2017 02:14:37 | Edición impresa | Síguenos en: rss

Un tipo llamado

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Un tipo llamado Montos

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Montos, a la izquierda, durante una Convención de Comics en La Florida, Estados Unidos. Foto: Dedeté

Por Julieta García Ríos

 

TENÍA siete años cuando vio por primera vez una revista de

historietas. Para esa fecha ya le apasionaba dibujar, y aquellas

tiras lo atraparon. Desde entonces supo que quería ser

dibujante.

Coleccionaba las revistas Cómicos y Pablo. Daba igual

que estas recrearan historias reales o fantásticas; de cualquier

manera prefería esas páginas, donde predominaban

las imágenes. Su hiperactividad no le permitía pasarse

horas ante un libro de cuentos. En cambio, leer aquellos

globos e imaginar lo que decían los rostros y gestos de los

personajes, descifrar dónde y cuándo ocurría la escena&

fue, y es, su pasatiempo.

La madre, María Elena Montpeller, estomatóloga de profesión,

se propuso que su hijo materializara sus sueños.

Fue ella quien, primero, contactó al caricaturista Ramsés

Morales, por aquella época diseñador del periódico espirituano

Escambray. Y fue así que el trinitario se convirtió en

mentor de Osvaldito.

A finales de 1999, cuando cursaba el noveno grado,

Ramsés lo invitó a colaborar en La anguila cerrera, un fanzine*

dedicado al nuevo milenio, con tirada de 300 ejemplares

y que solo circuló en Trinidad.

«Mi historieta trataba sobre Hércules y los 12 trabajos,

de los cuales el más importante era llegar al 2000», recuerda

Montos.

En el 2001 madre e hijo viajaron de Sancti Spíritus a La

Habana y de la capital a San Antonio de los Baños, con el

propósito de asistir a la Bienal Internacional del Humor de

esa localidad artemiseña. En esa ocasión también fueron

al encuentro de Orestes Suárez, gran historietista al que

admira su hijo. Aquel encuentro fue el inicio de una relación

que se mantiene.

«Dentro del catálogo de dibujantes de la revista Cómico

fue Orestes quien más me marcó. Todavía hoy se puede

notar su influencia en la manera de entintar mis dibujos, en

la búsqueda por recrear las sombras, y en la concepción

semirrealista de los personajes», asegura Montos.

Osvaldo se hizo técnico en electrónica, especialidad que

nunca ha ejercido. Según cuenta, al graduarse comenzó a

trabajar como diseñador gráfico en Ediciones Luminarias.

Luego de dos años en esa editorial pasó al periódico

Escambray. Es en junio de 2006 cuando debuta en la prensa,

iniciando su primer trabajo como caricaturista editorial.

No podía firmar sus historietas y caricaturas como

Osvaldo porque varios colegas tienen su nombre. Tampoco

Pestana porque en Sancti Spíritus, la ciudad donde reside

desde los cuatro días de nacido, el pintor Félix Pestana firmaba

sus obras así. Montpeller, apellido materno, le resultaba

complicado; de ahí que tomó una parte de este y con

la primera sílaba de su nombre nació: Montos.

En el libro Historia de la caricatura en Cuba, de Ares y

Jape (Arístides Hernández y Jorge Alberto Piñero, respectivamente),

los autores lo incluyen en la lista de nuevos valores,

calificándolo de descollante historietista. Precisamente

es este género del humor gráfico su preferido, y en representación

de los jóvenes historietistas de Cuba viajó en

febrero último a Orlando, Florida, para participar en el evento

internacional Megacon.

Monto nos confiesa que trabaja por «encargo»,al no considerarse

un buen guionista. El «pedido» explica a

esta reportera limita la libertad de creación, pues

«muchos escritores tienen bien delimitado el número

de cuadros y tipos de planos que quieren». Por tal

motivo, se siente más cómodo al trabajar con autores

como Fermín Vega, quien también es dibujante y le

confiere a sus textos una perspectiva más plástica.

El binomio creativo con Fermín ha sido exitoso.

Juntos ganaron los premios del concurso de historietas

Caimán a cuadros, convocado por El Caimán

Barbudo en 2010.

Sobre su vida privada nos confiesa que lo suyo

es «hacer muñequitos» y que la economía del hogar

es cosa de Pilar, su esposa y futura licenciada

en Contabilidad. ¿Sus bebés? Por el momento solo

son bocetos.