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30 de abril de 2024 15:59:25 | Edición impresa | Síguenos en: rss

Un tipo llamado

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ALBEN

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Por Julieta García Ríos

 

Alberto Enrique Rodríguez Espinosa

Caibarién. 21 de noviembre de 1924-

Se pudiera decir que es el más longevo de los caricaturistas cubanos en activo, pero cuidado, conserva la chispa de un adolescente.

Con 85 años a cuestas, Alberto Enrique Rodríguez Espinosa (Alben) sigue dibujando. Ahora desde la barbacoa que en una de las casonas de la Calzada del Cerro le ha destinado su esposa Gladys.

Hace pocos días, con motivo de su cumpleaños y como homenaje a su obra, recibió el reconocimiento de la sección de humorismo de la UNEAC.

En su Caibarién natal comenzó a dibujar cuando cursaba el bachillerato. Al terminar las clases salía con su cajón de pintura a rotular los negocios del pueblo.

No había cumplido los 20 años cuando la familia tuvo que salir huyendo hacia La Habana como consecuencia de las actividades comunistas de su progenitor.

En la capital, el joven trabaja como dibujante en la fábrica de abanicos de la calle Lamparilla. Luego pasó a los talleres de pintura donde descubre la magia de la nueva tecnología silk screen. "Se utilizaba en la publicidad con el manejo de solo cinco o seis colores. Se empleó mucho en los carteles de las campañas políticas".

Morón sería el próximo destino de este multipremiado caricaturista. Allí vivió poco tiempo, pues a finales del 57 la policía batistiana descubrió en su taller unas banderas del 26 de Julio. Con la ayuda de sus compañeros burló la vigilancia, y logró salir de Cuba rumbo a Jamaica en un barco carbonero.

Así comienza a "caminar el mundo", como suele decir. Viajó además a Barbados, Trinidad y Tobago., donde otra vez se gana la vida como rotulista. También llegó a Venezuela, donde lo sorprende el triunfo de la Revolución. Fue en el cine. Se asustó cuando interrumpieron la proyección de la película, encendieron las luces y, para su sorpresa, aparece en la pantalla un cartel fijo que anuncia el triunfo de Fidel en Cuba. De repente se escuchó una algarabía tremenda y él, que se creía el único cubano, descubre a varios compatriotas abrazados de emoción.

De regreso a Cuba comienza a colaborar con la revista Cuba Amena, y más tarde entra a Palante por mediación de Luis Wilson, el creador de las criollitas.

Su línea y temática son variadas, de ello dan fe los cientos de originales que guarda clasificados como: doctores, islas, trogloditas, tránsito, caricatura personal.

Holmos es el más popular de los personajes de su creación. Con Évora Tamayo trabajó los guiones de esta historieta. Lo hacían de conjunto, Alben proponía el tema y daba nombre a los personajes; ella desarrollaba la idea. Aunque Juan Ángel Cardi  escribió los primeros textos.

Así nacieron sus libros: Fumando en pipa y otras costumbres, Con la risa en el directo, Nuevas aventuras del señor Holmos,Holmos detective y Los valientes cazadores, destinado fundamentalmente a los niños.     

En los inicios de Melaíto, publicación humorística de Santa Clara, Alben se fue a "tirarle un cabo" a sus colegas menos duchos en la cuatricromía y allí estuvo "a gusto con esa gente buena" casi un año. También viajó a Angola en tiempos de guerra, donde regaló su arte a los combatientes cubanos. Todavía recuerda la alegría de ellos cuando se veían caricaturizados por él.

Aunque es padre de cinco hijos: Alberto, Victoria, Mario, Teresita y Alben, no quiere ser una carga familiar. Sigue trabajando cada fin de semana en el Zoológico, ExpoCuba o en la Feria del Libro, donde hace caricaturas personales. Continúa colaborando con Palante y actualmente trabaja en una historieta de tres cuadros titulada Créalo si le da la gana. Así, con este irreverente título, pretende dar testimonio gráfico sobre la indisciplina social.

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