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20 de abril de 2018 16:27:48 | Edición impresa | Síguenos en: rss

La Columna

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Mar de atletas

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Por Jorge Alberto Piñero (JAPE)

TAL como vaticinó la sexóloga alemana

Mónica Krause en algunos de sus apuntes,

mis primeros destellos eróticos de

la adolescencia están relacionados con

la Educación Física. En otras palabras:

la ligereza de ropas con que se practican

los deportes, y por ende, la Educación

Física, fue la que nos dio, a mis

colegas y a mí, las primeras nociones

de las bondades de la imagen femenina.

Tampoco hay que creerse que éramos

los únicos; ellas también nos miraban

con otros ojos, incluso, también

miraban al profesor. O sea, que esta disciplina,

que data desde los inicios de la

enseñanza institucional, tiene muchos

más méritos que los que se reconocen

hasta la fecha.

En mis tiempos, aunque no era la

asignatura que podría dejarte sin carrera,

y que algunos menospreciaban, sí

era un punto importante para el despegue

de aquellos que habían nacido para

la labor de los músculos, el entrenamiento

y los récords. Muchos de los

deportistas que han llegado a los más

altos podios reconocen en la figura del

profesor de Educación Física a su primer

y principal impulsor a la hora de enrumbar

su vida.

Más allá de las planchas y los abdominales

que había que hacer para tener

una buena calificación escolar, el profe

te mostraba las reglas y prácticas elementales

de muchos deportes. También era

un importante ejercicio de intercambio

social fuera del aula. Muchas de las

broncas más sonadas del pre tuvieron

lugar en el área de Educación Física,

después de las 4:30 p.m.

Lo cierto es que hoy, 19 de noviembre,

se celebra en toda Cuba el Día de

la Cultura Física y el Deporte. Esta

fecha se escogió porque años atrás, en

1961, tuvo lugar la clausura de la Primera

Plenaria de Corresponsales Voluntarios

Deportivos. Ellos fueron la arcilla

vital en el surgimiento y desarrollo

del deporte revolucionario. Para los

cubanos, el deporte es como la música,

corre por las venas. Cada cubano es

un especialista deportivo en potencia,

sabe cómo se debe boxear, correr,

nadar, jugar pelota, voleibol& con más

razón si hay algún compatriota discutiendo

medalla.

Nos hemos convertido en voraces

consumidores de programas deportivos,

al punto de que salvamos la audiencia

de Tele Rebelde aunque esté transmitiendo

un partido de hockey sobre hielo

en la distante Alaska.

No solo sabemos de deporte, lo practicamos

en masa. Hombres y mujeres

de todas las edades invaden los parques,

solares yermos y centros deportivos

para «estirar» sus músculos. Aunque

para algunos signifique un esnobismo o

una locura gastar energía en ejercicios

físicos con lo difícil que está resolver... la

energía, la generalidad no piensa así, y

un día más que otro se lanza en una

carrerita por el Malecón o se apunta a

un gimnasio para «quemar» las libritas

de más. El fisiculturismo ha dejado de

ser exclusividad masculina. Muchas

mujeres realizan esta modalidad que, en

la justa medida, realza su belleza y feminidad.

Aprovecho para enviar un saludo a los

entrenadores, «mechadores» y «mechadoras

» del gimnasio de Hospital y Valle,

en Centro Habana, donde acudo un par

de veces por semana. No me he puesto

bueno (ni nunca lo lograré), pero ha

mejorado mucho mi salud y mi autoestima.

Con el ejercicio físico y la práctica de

deportes he adquirido nuevas herramientas

para enfrentar la vida y a mi

esposa: ahora limpio, cocino, friego y

lavo con más destreza.

El Dedeté felicita a todos los involucrados

en el deporte. Cuba decidió ser

un pueblo de atletas y lo ha logrado.

Quien lo dude solo tiene que asomarse

y ver el mar de gente que ha participado

y participa en el Maracuba y el Marabana