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15 de noviembre de 2019 06:01:24 | Edición impresa | Síguenos en: rss

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Un tipo llamado YAIMEL

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YAIMEL López Zaldívar Foto: Dedeté

Por Julieta García Ríos

A decir de Pepe Alejandro, el  periodista, antes que todo, debe ser buena persona.
Ese es el caso de Yaimel López Zaldívar (La
Habana, 1ro. de agosto de 1983). Un personaje delgado
y de largos dreadlocks que aunque ejerce como
diseñador gráfico e ilustrador, se le da muy bien esa
rama del periodismo que es el humor gráfico, en el
que debutó en 2008 en la publicación La calle del
medio.
Así, cuando preguntas sobre Yaimel, antes de que
comenten que tiene tremenda línea te dirán «ese chama
es tremenda gente». Pero si hoy llega a nuestras
páginas no es por esa cualidad tan necesaria sino por
su relevancia como dibujante. Él pertenece a una generación
que marcó desde La ubre del humor, suplemento
de La calle del medio, una estética diferente a la que
hasta ese momento tenían nuestros medios de prensa.
Dicho sea de paso, como gestor principal del proyecto
estuvo el gran Ares.
En el barrio de Calabazar creció Yaimel. Y fue en la
etapa preuniversitaria que incursionó en serio en la
plástica con dos muestras. La primera siendo estudiante
de los Camilitos de Capdevila, de humor general;
la segunda, en 10mo. grado, en la escuela Leoncio
Prado, de San Antonio de los Baños.
Esta última, de caricatura personal, le trajo algunos
problemas con algún que otro acomplejado. Aunque la
primera exposición personal ya en serio la realizó en
2013 en la galería Pancho Vázquez de este diario, que
hoy lo invita a conversar.
¿Cuáles fueron tus primeros referentes?
Los humoristas gráficos cubanos y algunos
ilustradores internacionales, pero en especial todos
los amigos que me rodeaban en La calle del medio.
¿Por qué el humor gráfico y no el paisajismo o lo
abstracto?
Es algo que nunca me he preguntado. Las historias
me vienen a la cabeza de ese modo y así las
cuento.
¿Estudiar en el Instituto Superior de Diseño
(ISDi) cuánto influyó en tu desarrollo hacia el humorismo
gráfico?
El diseño gráfico me enseñó a contar historias de
una manera agradable, no solo desde lo formal, también
desde lo conceptual. Establecer conexiones en
función de un concepto y presentarlo al receptor de
modo que seduzca, es algo que aplico siempre en el
humorismo gráfico, y que sin lugar a dudas se lo debo
a mi paso por el ISDi.
Tu generación tiene varios jóvenes que se destacan:
Yoe, Luirri, Geider, Brady, Zardoyas ¿la competencia
entre ustedes los hizo mejores?
Más que competencia existía mucho apoyo, y
resulta muy agradable ver la evolución de cada uno de
los que en un momento estuvimos unidos bajo el
amparo de La ubre...
La ubre del humor los catapultó, ¿cómo recuerdas
ese proyecto? ¿Qué pasó con él?
La ubre... es una de las mejores cosas que le ha
pasado al humorismo gráfico cubano, no solo por la
sangre joven que logró inyectarle al medio, sino además
por la cátedra que logró establecer hacia un
humorismo distinto a lo que se estaba haciendo en el
país, o por lo menos a lo que se estaba publicando, y
por otra parte por los amigos de causa.
«Es una suerte y un privilegio haber pertenecido a
ese proyecto hermoso desde sus inicios, y que por
desgracia se disolvió como publicación impresa una
vez que dejó de circular La calle del medio. Pero algunos
de sus puntales aún siguen trabajando unidos,
esta vez en un proyecto galerístico ubicado en
La Habana Vieja que mantiene el mismo nombre, La
ubre...».
¿A qué hora sueles dibujar? ¿Qué técnica prefieres
y por qué?
Temprano en la mañana es como me siento
mejor para trabajar. Y en cuanto a la técnica, siempre
es una mixtura entre lo analógico y lo digital.
¿Dónde te sientes más cómodo trabajando, en
los grandes o los pequeños formatos?
Ya hace un rato que no hago formatos pequeños,
pero no hay ninguna razón en particular detrás de esa
tendencia.
¿Cómo se define Yaimel?
Buena gente.