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21 de junio de 2018 14:02:34 | Edición impresa | Síguenos en: rss

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El feminismo extremista

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Por Pepe Pelayo

Hace poco subí un video en facebook sobre el mal uso del idioma. Eso provocó una respuesta extensa y en duros términos de una mujer. Me vi en la obligación de responder, pero lo hice en un nuevo post para que todos leyeran mi opinión, porque me interesa hacerlo más público para que sirva de motivo de reflexión. Por el mismo mtivo lo subo ahora a mi página.
Ante todo, dejo bien claro que respeto todas las opiniones, incluso no estando de acuerdo con ellas.
Primero, pienso que eso de decir, "chilenos y chilenas", "todos y todas", etcétera, en los discursos y declaraciones de las autoridades y políticos en general, es una moda. Antes de eso sólo utilizaban ese error las feministas duras, las extremistas. Y desde hace poco tiempo lo usan esas personas para congraciarse con el electorado de las supuestas jóvenes ideas y el famoso movimiento social. Una moda que espero pase rápido.

Segundo, para mí la RAE (Real Academia Española) es una institución rígida y conservadora, pero muchas veces tenemos que guiarnos por ella, porque no hay otra tan oficial. Y cuando le doy crédito como oficial, me refiero a que sí me interesa y mucho-, el respeto por mi idioma. Ojalá otra más liberal lo hiciera "oficialmente".
Cuando una palabra nueva es tan usada que la RAE la aprueba, no tengo dudas de que se está enriqueciendo el idioma. Pero de eso a violar las reglas así porque sí, va un trecho. 
Si está estipulado que cuando se dice "niños" en general, se está también abarcando a las niñas (ver la explicación en dicho video), pues yo lo utilizo así felizmente. Y para nada veo que se discrimina a la mujer. Ponerse a pensar eso me eriza los pelos, porque lo encuentro un fanatismo es mi opinión y la digo aunque no le guste a las extremistas.
Tercero, yo hablo por mí, por supuesto. Por tal motivo confieso en estas líneas que nací en una pequeña ciudad o pueblo grande llamado Matanzas, en Cuba. Isla que siempre ha sido machista por lo general, así que si a eso le añado el provincianismo de Matanzas, tuve por qué ser machista, ¿no? Pero hay más.
Confieso que mi padre (EPD) que quería mucho-, no se metía en mi formación, en mi educación integral. Las que sí lo hicieron fueron mi madre (EPD) y mi hermana 15 años mayor que yo (EPD. Ellas me formaron como un hombre machista. Sabemos que las principales causantes del machismo son las madres o tutoras. Y digo mayoría, porque con el tiempo las mujeres y los hombres han tomado más consciencia y ya se preocupan un poquito más de que eso no suceda.
Pues bien, cuando fui a la universidad en La Habana, esos conceptos tan machistas y provincianos fueron cambiando algo en mí. Y cuando viví la hermosa experiencia del grupo de teatro la Seña del Humor, aún más. Claro, mi cambio fue posible por mi voluminosa lectura, ¡la cantidad de horas/libros que me gasté!
Así que ya al llegar a Chile y volver a casarme (tengo por testigo a mi esposa) ya no quedaba ni queda ni un atisbo de machismo.
Lo anterior es para señalar bien marcadamente que jamás se me puede pasar por la mente que al decir niños, estoy siendo machista, discriminando las mujeres. Ojo, no creo que tratar de que las niñas vean este error sea una buena formación. Para mí se deben formar con la verdad, con espacios de información y debates sobre estos temas, pero violar reglas de mi idioma para ese detalle simbólico que quizás ni ellas mismas se den cuenta, no me cuadra. No creo que diciendo esos errores las mujeres no tengan los mismos derechos cuando crezcan. Una cosa no tiene nada que ver con la otra.
Cuarto, yo estoy de acuerdo el que no lo esté está perdido en esta vida-, en que las mujeres han sido discriminadas históricamente y que eso deber terminar. Tienen que tener las mismas oportunidades que los hombres, ganar lo mismo, decidir en todo lo relacionado con su cuerpo, tener los mismos deberes y derechos, etc. Acepto entonces que las mujeres se agrupen y luchen. Cuentan con mi apoyo contra los machistas cavernícolas que aún existen. Pero apoyar a las feministas extremas va más allá de mi alcance. Todos los extremos hacen daño.
Una vez escuché sobre este tema del lenguaje-, que algunas ya decían hasta cuerpa en vez de cuerpo. Díganme si no es una locura.
Puedo entender que algunas mujeres, más sensibles, se sientan muy apasionadas por el tema y vean al macho-diablo en todo. Por eso ven el fantasma de la discriminación si no dicen o escuchan chilenos y chilenas, todos y todas, etc. Pero no es así, amigas. A mí no me pasa ni por la mente, ni a muchísimos amigos míos tampoco. 
Tienen que sacar el pie del acelerador de ese vehículo absurdo y concentrarse en las verdaderas causas de la discriminación. Aléjense del feminismo fundamentalista. Insisto, yo apoyo todo eso. Pero hacer guerrita con el idioma como símbolo del machismo es como mucho.
Yo no creé ese video que subí, pero estoy muy de acuerdo en lo que ahí se dice. 
Quinto, y en cuanto al uso del término dictadura en ese video, lo considero correcto. Una dictadura no es sólo la de un gobierno, no es sólo política, se le puede decir dictadura a cómo un hombre domina y controla a su esposa, a cómo se rige un partido, una institución social, un equipo de fútbol, o lo que sea. Por ello, si vemos algo que no es lógico como eso de mandar autoritaria y totalitariamente a que se diga así o asao una palabra o una frase o giro, es una dictadura, en este caso disfrazada de movimiento igualitario. Porque repito, los movimientos por la igualdad de la mujer no sólo son válidos, es que debemos apoyarlos todos, pero que las mentes fanáticas se escuden tras las buenas banderas para decidir esos errores que dañan nuestro idioma, no lo podemos permitir. Porque si lo hacemos, permitimos las dictaduras.
Y no es ofensivo comparar ese término para mí, porque viví en una dictadura por 39 años y sí sé lo que eso significa.
Feministos extremos y feministas extremas: los extremos se unen. Sabemos que los extremos políticos de derecha e izquierda producen dictaduras, fascismos. Pues los extremos feministas se igualan pero no al hombre, sino al machista.
Y palabra que me siento feminista. Ojalá dios sea mujer, ¡pero no dictadora!