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23 de noviembre de 2017 02:05:15 | Edición impresa | Síguenos en: rss

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Tomy y los Festivales de la Juventud

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A la derecha, Tomy muestra Cartel del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que en 1978 fuese premiado en Budapest, Hungría. Foto: Dedeté
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Por Julieta García Ríos

Por estos días en que desde Sochi nos llegan noticias del 19no. Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes pienso en Tomy, reconocido caricaturista cubano que dejó su impronta en tres de estas citas.  

Corta fue su existencia, pero intensos sus días. Tomás Rodríguez Zayas vivió solo 61 años y al abandonar este mundo, el 6 de septiembre de 2010 lucía cierto aire juvenil con esa manera suya de llevar el cabello largo, al descuido y de vestir informal: con jeans y sandalias estaba a gusto. Rara vez usaba camisas.

Le gustaba caminar, y así se trasladaba la mayor parte del tiempo. En tiempos duros, cuando el país prácticamente se paralizó, entonces pedaleó la Isla.

Vivió con tal intensidad y regocijo que se sentía feliz de haber aprovechado las oportunidades que la vida le ofreció. Como lo hizo con los Festivales.

Para él estos encuentros eran: «como un libro de nacionalidades, donde uno puede pasar de una delegación a otra como si estuviera leyendo una historia real, contada de primera mano. Y es una mezcla de fiesta, de la alegría propia de la juventud, pero también de los sueños, reclamos y serias reflexiones de los males que han gravitado sobre la humanidad en cada uno de los períodos que se han realizado», así le confesó al colega Félix López en el año 2001, en entrevista publicada en el periódico Granma.

Cuatro años después, a pocos días de celebrarse en Venezuela el 16to. Festival de la Juventud y los Estudiantes, esta reportera conversó sobre el tema con Tomy.

Entonces recordó que en el año 68 fue elegido como candidato al 9no. Festival, que al principio se celebraría en Argelia y al que Cuba finalmente no asistió.

Transcurrida una década, el destacado dibujante se estrenaba en estos movimientos juveniles. El 11no. Festival, celebrado en la capital cubana en 1978, fue su debut. Ese mismo año ganó en Budapest, Hungría, el Premio Cartel Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

Al respecto comentó: «Fue algo impresionante. Cuba realizó un esfuerzo enorme. Pero se logró un festival muy bien organizado que contó con una participación masiva.

«Las vivencias fueron muy intensas; desde la inauguración hasta la clausura en el Parque Lenin, que fue grandiosa. El ambiente era muy festivo, se escuchaba música por toda la ciudad y la alegría se hizo contagiosa».

Su próxima participación en estas citas mundiales fue en 1989, la edición del 13ro. Festival realizado en Pyongyang.

Contó Tomy que el mismo tuvo lugar en un momento muy importante de las relaciones entre Cuba y el país anfitrión: «Fidel había visitado tres años antes la República Popular de Corea y nuestro país, en solidaridad con ellos, no asistió a las Olimpiadas de 1988 celebradas en Seúl (Corea del Sur). Esos antecedentes hicieron que los anfitriones sintieran un cariño muy grande por nosotros y constantemente daban prueba de ello».

Dos meses antes de la realización del Festival viajó para Pyongyang una avanzada de la delegación oficial integrada por unas 20 personas, entre ellos estaba Tomy, con la misión de garantizar la preparación de la Casa Club de Cuba.

El caricaturista debía adaptar el Palacio de Pioneros de esa ciudad una maravillosa construcción de mármol a un ambiente tropical que diera la sensación de estar en la Isla.

Con ese propósito, de La Habana voló un IL86 con 170 guacales. «Con una motosierra cortamos toda aquella madera y construimos un reproducción de la Bodeguita del Medio, se diseñaron sitios de reunión y se creó un ambiente representativo de nuestra cultura».

En el local montaron varias exposiciones, incluida una con sus caricaturas, también de carteles y fotografías que recreaban desde la belleza de nuestros paisajes hasta la vida de los habitantes de poblados rurales.

De la mañana hasta la noche la Casa recibía numerosas visitas de delegaciones extranjeras, se intercambiaban regalos donde no faltaron las caricaturas personales de Tomy, quien ya era un especialista en el género.

El muchacho de Barajagua nunca olvidó el especial trato recibido en Pyongyang: «además de asistir a una recepción en el Palacio de la Magnolia, el presidente Kim Il Sung tuvo la deferencia de visitar la Casa Club de Cuba».

En el año 1997, en medio del período especial, Cuba decide rescatar el movimiento de los Festivales que parecía desaparecer con el derrumbe de la URSS. Como el país atravesaba una situación difícil, el pueblo acogió en sus hogares a los delegados del 14to.

Una vez más el dibujante se insertó en la vorágine de estos movimientos y así lo reflejó en las páginas de Juventud Rebelde.

*Tomás Rodríguez Zayas (Barajagua, Holguín 26 de abril de 1949-La Habana, 6 de septiembre de 2010).