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23 de noviembre de 2017 02:14:15 | Edición impresa | Síguenos en: rss

La Columna

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Mis precios topados

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Por Jorge Alberto Piñero (JAPE)

HE recibido una carta de mi amigo Floro que realmente me ha dejado muy preocupado

porque no soy ducho en los temas económicos, pero como cualquier cubano de estos tiempos entiendo por qué mi fraterno cofrade ha puesto «el grito en el cielo», como diría mi abuelita.

Su epístola comienza con un cuestionamiento que es duda para muchos:

«Amigo JAPE, ¿cuáles son los precios topados? ¿Realmente existe ese control del que tanto se habla sobre los precios de las mercancías en aras de proteger al cliente? Creo que no, porque los carretilleros todos los días suben los precios; los del agro, todos los días suben los precios; las paladares y negocios particulares,

todos los días suben el precio&Esto me recuerda el filme Entre ciclones, del crítico y realizador Enrique Colina. Sí, porque entre ciclón y ciclón los precios en la calle han subido cuatro veces. Y menos mal que María «torció camino y se perdió del Morro».

 

«Recuerdo vagamente una lista sobre precios topados que salió hace algún tiempo en la prensa y de la cual no se ha hablado más. Yo entiendo que las leyes de la oferta y la demanda disparen los precios, pero no entiendo que algunos vendedores, descaradamente, boten cajas de aguacates podridos (por solo poner un ejemplo) con la única intención de no bajar los precios.

«Ahora resulta que tomarse una cerveza nacional o una malta Bucanero, es

un lujo. No todos pueden con esos precios que a veces los cuentapropistas hasta duplican. Como si el precio que les pone el Estado ya no fuera alto. Yo sugiero que, en aras de ganar tiempo y ahorrar combustible, las distribuidoras de bebidas y licores en vez de llevar los productos a aquellas tiendas y comercios estatales donde después se realiza el proceso de «cuadre», entre los dependientes y los cuentapropistas, los lleven directamente a los diferentes establecimientos particulares en los cuales después una cerveza te cuesta 35 pesos y una malta 30. También pudiera ser este el precio oficial de estos productos en nuestras redes de comercio interior y así olvidarnos de que alguna vez la Bucanero y la Cristal costaban un CUC, y la malta

Bucanero 60 centavos.

 

«Como sé que esto es un problema peliagudo, que no se puede resolver de un brochazo, o como dice mi amigo Rodolfo «de golpe y porrazo», he decidido crear mi propia lista de precios topados, o sea, precios que no acepto y no pagaré por considerarlos abusivos. Por ejemplo, no pienso pagar, aunque me muera

de ganas, 15 pesos por un aguacate, ni 15 pesos por una col del tamaño de una pelota de softball, que además esté hueca y podrida por dentro. Tampoco daré el gusto a ningún vendedor de abonar 20 pesos por un meloncito o una frutabomba, cuatro pesos por una guayaba (y hablo de una guayabita solitaria, que no es siquiera una libra), ni tres o cuatro pesos por un limón sin

jugo&«Tampoco tomaré cerveza y mucho menos malta a esos precios escalofriantes.

Ni nacional ni importada. Y aunque a nadie le importe (valga la redundancia), no tomaré refresco Tukola (o de cualquier sabor) a 15 y 20 pesos. Esta es una lista inicial con la cual posiblemente esté dando comienzo a una dieta rigurosa en la que muchos me seguirán&sobre todo porque así lo dicta su economía proletaria.

¿Qué piensa usted,amigo JAPE?».

 

Querido Floro, si esa es tu decisión, no soy quién para rebatirla, y de alguna manera entiendo tu proceder. Ojalá tu misiva llegue a ojos y oídos receptivos que, aunque no tengan la solución de golpe y porrazo, puedan darles un golpe y un porrazo a estos mercantilistas insensibles, que por suerte no son todos, ni solo los cuentapropistas& Al menos eso pienso yo.